Gestión de contenidos

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La generación de contenidos es una parte clave de la comunicación de empresa. Indica que esta está “viva” y es una herramienta de fidelización y captación de clientes.

Esta comunicación debe ser contínua, calendarizada según el tipo de audiencia y el medio utilizado y,  por ello, planificada.

El problema

Pero esta planificación no consiste solamente en definir una lista de títulos para el blog de empresa, o de anuncios en Redes Sociales sino que, antes de esto, obedece a lo que queremos conseguir con nuestro plan de comunicación, es decir, a unos objetivos de comunicación.

Errores de enfoque

La simple definición de una lista de temas de comunicación inconexa con los objetivos mencionados es quizá el mayor error en todo plan de comunicación. Por ejemplo, si se escribe una actualización en determinada red social, o una entrada de blog, deberíamos haber definido previamente qué efecto producirá sobre nuestra audiencia.

En otras palabras, definir algún indicador (KPI) que permita medir a posteriori el éxito de esta comunicación en relación con el objetivo predeterminado.

Enfoque correcto

Siguiendo lo anterior si, como ejemplo, al final de una entrada o de una actualización, o de un tweet incorporamos una llamada a la acción (CTA), el indicador es el número de acciones en relación al número de acciones esperadas por nosotros.

Seguimiento de resultados

Al tener un indicador, tenemos forma de medir el resultado producido por una comunicación concreta. Esta medición lleva a conclusiones sobre esta comunicación. Estas conclusiones son lo que afianza la estrategia seguida hasta el momento o la invalida, forzando a corregirla con alternativas o modificaciones.

Es, por tanto, necesario huir de la mecánica de generación de comunicaciones para ver lo que pasa a continuación. Debemos definir previamente un objetivo y el indicador asociado para medir si se cumple o no. Incluso podemos aventurar un resultado a priori.

Conclusión

Antes de generar cualquier contenido, necesitamos definir los objetivos generales de comunicación, objetivos particulares para cada medio utilizado (blog, redes sociales, campañas, etc.) e incluso individuales (para cada entrada de blog, para cada actualización, para cada tweet, etc.). Esto pone de manifiesto que la gestión de comunicación no es solamente la generación de comunicación sino, además, la planificación previa y el seguimiento posterior a través de los KPI adecuados. Solamente de esta forma realizaremos una gestión de contenidos eficaz y eficiente.