Neuromarketing (I)

Una palabra rara todavía. Mi conocimiento de esta faceta del marketing era escaso hasta hace poco, lo reconozco. Un vídeo visualizado hace pocos meses me familiarizó con el concepto de la mano de uno de los especialistas más reconocidos pero, ¿qué es el Neuromarketing? Suena a ciencia ficción. ¿Lo es en realidad? Voy a intentar aclararlo.

El Neuromarketing, como toda innovación, nace de una necesidad. Para poner un ejemplo: supongamos que una empresa está desarrollando un producto que puede tener color rojo o naranja. Para determinar si se aceptará mejor el producto con uno u otro color el marketing tradicional define una serie de pruebas realizadas con un grupo de de personas y que orientan sobre los gustos preferentes (color rojo o naranja) del público al que irá dirigido el producto.

Como con toda prueba en la que intervienen las personas de forma consciente, las respuestas son fiables solamente hasta cierto punto. Cuando los sujetos son preguntados por las preferencias pueden responder condicionados, invalidando su respuesta. Alguien podría decir que prefiere el producto en color rojo simplemente porque es lo que él cree que se espera oír.

Para solventar este tipo de sesgos nació el Neuromarketing. Se basa en la forma inconsciente de nuestro cerebro de tomar las decisiones. Si nadie nos pregunta, tampoco nos sentimos incomodados ni obligados a decidir conscientemente por esto o aquello y verbalizarlo.

Pero si respondemos con nuestras emociones, será difícil camuflarlas o contenerlas, especialmente cuando estemos conectados a dispositivos que las miden de alguna manera. Aun para el más flemático el pulso cardíaco es el que es en cada momento y difícilmente podrá controlar su electroencefalograma ante determinados estímulos. De eso se trata. Sustituimos un feedback subjetivo por el neurofeedback. Es, en cierto modo, como someterse al polígrafo, por establecer un paralelismo conocido. En el próximo post lo detallo más.