Cómo hacer negocio fomentando la lectura

Captar la atención del potencial clientepizarra

Paseaba por mi barrio cuando una pizarra al pie de la entrada de un local, como las que ponen en los bares para los menús, me llamó la atención. Tenía escrito lo que muestra la fotografía.

Me ha interesado saber cómo funciona. Hacer negocio fomentando la lectura me parece una tarea noble e inteligente. Y me sirve para volver al tema del marketing.

Qué se ofrece al cliente

Re-Read satisface necesidades concretas de los consumidores de libros. En primer lugar poder seguir leyendo libros impresos (y en tiempo de crisis) gastando poco dinero. El posicionamiento buscado aquí es el de librería local que suministra libros impresos casi nuevos a un precio muy bajo para que seguir leyendo libros impresos no suponga un esfuerzo para el bolsillo.

En segundo lugar: una vez leído un libro impreso, no siempre es candidato a la relectura en el futuro y ocupa espacio (aunque esto lo está solucionando el e-book). Re-read te compra los libros de los que quieres deshacerte, bajo ciertas condiciones, a 20 céntimos/libro. Aquí posiciona como un destino de los libros a desechar, además que permite recuperar algo de su valor, una alternativa a la simple cesión. Es poco pero recordemos que ellos tienen que hacer negocio fomentando la lectura.

El público objetivo de Re-read es amplio y cubre varios segmentos, dado que las necesidades detectadas son muy comunes. Ello hace que su oferta se pueda dirigir a casi todo el mundo, lo que facilita las cosas.

El marketing que se pone en práctica

El producto, para el que los propios clientes son los proveedores, se distingue por no incluir libros viejos, que amarilleen, que contengan anotaciones, o estén sujetos a obsolescencia, como enciclopedias o libros de texto.

El precio es el indicado antes: siendo libros semi-nuevos, puedes llevarte cinco libros por diez euros. Comparado con el precio medio de un libro nuevo (fácilmente veinte euros si no es una novedad editorial) o con el e-book (alrededor de los diez euros, aunque hay muchos por tres o cuatro euros), ofrece una buena competencia en relación calidad/precio, siempre que no se opte por la novedad editorial.

La comunicación se realiza con frescura, gracia y diseño. El tono es desenfadado, sin carecer de contenido (véase la foto del post), el sitio web es de diseño moderno, dinámico y usable, utiliza Facebook, una red social ideal para este perfil de negocio e incluso opta por iniciativas solidarias que siempre son vistas con buenos ojos desde el punto de vista del branding.

La distribución es de tipo franquiciado, lo que corresponde al planteamiento de la librería como comercio de actividad local o “de proximidad” para usar un término de moda, pero que mantiene una imagen de marca y un modus operandi invariable.

En definitiva: se puede hacer negocio fomentando la lectura, lo demuestra este caso de manual. La franquicia abrió en abril de 2013 y ya dispone de 13 librerías (y aumentando). Buen marketing, buena comunicación y buena noticia para la cultura, en una época en que se cierran tantas librerías.