SEO en Google: el secreto del algoritmo

Imagen de un bobby inglés en el 221 de Baker StreetAyer asistía a la segunda jornada del eShow en Barcelona y, entre otras cosas, asistí a ponencias que trataban de forma directa o indirecta el posicionamiento orgánico o SEO. Por ser un tema que tiene su componente técnica, pero también sus reglas lógicas, quería saber lo que comentaban los entendidos, con qué especulaban.

Porque los que hemos abordado el tema de los sitios web con cierto detalle no podemos descuidar el SEO, que nos preocupa especialmente referido al mayoritario Google (aunque recordemos que Bing y Yahoo y otros de ámbito nacional como Baidu, Yandex, Voilá, etc. también existen).

El SEO en Google depende de una serie de algoritmos de nomenclatura zoológica y que van apareciendo más o menos anualmente: Panda (2011), Penguin (2012) y Hummingbird (2013), por citar los últimos. Además, estos algoritmos sufren pequeños retoques diariamente más de una vez, según se dice.

Esta historia es ya larga y, debido a que el público no conoce con exactitud el funcionamiento completo de estos algoritmos, existe a su vez un largo historial de debates en los que los expertos han intentado averiguar los criterios por los cuales se bonifica o penaliza un sitio en las páginas de resultados o SERP. Hay una obsesión sherlockholmesca por conocer el secreto del algoritmo. Muy natural, hay gente que come de esto.

Y hasta el momento hemos utilizado, de acuerdo con lo que se conocía en cada momento sobre los algoritmos, una serie de trucos y estrategias SEO para favorecer la aparición de un sitio web en primeras posiciones de las SERP. Todo el mundo parece estar ahora de acuerdo en que se ha abusado de estos artificios de posicionamiento orgánico hasta límites insospechados.

Google también, y por ello su último algoritmo, Hummingbird (colibrí), de alguna manera bonifica el contenido de calidad, después de que Panda penaliza el escaso contenido en las páginas web y los sitios con alto porcentaje de publicidad y Penguin el exceso de repetición de palabras clave. Los algoritmos contrarrestan “malas prácticas”, que durante tanto tiempo funcionaron bien, y premian el trabajo. Todo ello muy razonable (no hay pecado sin castigo ni trabajo sin premio).

Porque, de alguna forma, la atención hacia cualquier cosa que se venda en la web (y fuera de ella) parece ahora buscar la atracción más que el impacto. Entre tanto ruido que nos impacta queremos leer sobre lo que nos importa (luego ya vendrá la transacción). Si me hablan de algo que me interesa, estaré dispuesto a considerar pagar por lo que se me ofrece porque al menos se han molestado en presentarlo con gracia.

Es la historia de siempre, un anuncio bueno es un anuncio bueno, como una buena película es una buena película, no importa si es antigua o moderna. Del mismo modo un buen contenido siempre queda. Maya Angelou decía que la gente puede olvidar lo que dices y lo que haces pero es más difícil que olvide cómo le hiciste sentir. Y esto es lo que persigue el buen contenido, crear emociones en el destinatario. Y es trabajando el contenido que esto se logra, no haciendo que cualquier contenido con poco trabajo aparezca en los primeros lugares cuando se busca, según parece. Y Google -que por cierto, no es una ONG y también vive de la publicidad- lo ha entendido así con su último algoritmo, al menos con lo que se sabe de él.

¿Deja esto en mal lugar a los SEO? en modo alguno, ¿está muerto el SEO? de ninguna forma. Las técnicas de posicionamiento orgánico son importantes y tienen todo el sentido. Además, sigue habiendo prácticas bonificadas, pero a mí me convence más tener que escribir bien y de forma comprensible metaetiquetas “description”, o textos claros en el atributo “alt” de una imagen, que es lo que lee Google, que llenar metaetiquetas “keyword” o saturar de forma antinatural el texto de una página con palabras clave, cosa que casi diría es inhumano (y ahora ya inútil).

Porque escribir bien meta etiquetas como “description” o “alt” ayuda a leer a Google reelaborando contenido, lo que te pone en situación de elaborar buen contenido para el lector. Es realizar un esfuerzo inteligente y enfocado a lo que espera el destinatario del mensaje. ¿No es esto lo que se requiere para generar algo que pretenda tener algún valor? ¿Y no prestaremos más atención a un producto (y quizá lo compraremos) si nos lo presentan con contenidos bien trabajados? Quizá al final todos saldremos ganando con más y mejor contenido y menos trucos SEO.